
Educación
Retirado Seguro de Gel
Quitar el gel sin arrancarlo conserva las capas de la uña natural.
Por Isabella Ríos
Arrancar el gel parece rápido y sale caro. Cada tirón se lleva capas finas de queratina junto con el producto, y la uña queda delgada, sensible y con surcos. Si el gel se levanta en una esquina, la tentación de jalar es grande. Conviene resistirla y tratar esa esquina como el inicio de una retirada, no como un hilo suelto.

El método más seguro en casa empieza por quitar solo el brillo de la superficie. Una lima fina, con poca presión, abre el top coat para que la acetona pueda entrar. No hace falta llegar hasta la uña natural. Si ves polvo blanco y el gel se ve mate, la preparación ya es suficiente.
Después, un algodón empapado en acetona pura se coloca sobre cada uña y se envuelve con papel aluminio. Quince minutos suelen bastar en un gel de espesor normal. Si al abrir el papel el producto sigue firme, vuelve a envolver unos minutos más. Forzar con la espátula en ese momento es lo que raya la lámina.
Cuando el gel está blando, se retira con un palito de naranjo o una herramienta roma, en movimientos cortos y desde el borde hacia el centro. Lo que no sale se vuelve a cubrir con acetona. Al terminar, lava las manos, aplica aceite en la cutícula y deja la uña sin esmalte al menos hasta el día siguiente si se siente fina.
Hay casos en los que la retirada en casa no conviene: un gel muy grueso, una uña lastimada o un producto que no reconoces. Entonces es mejor que lo retire quien lo aplicó, con fresa de grano adecuado y sin calor excesivo. Conservar la uña natural es el objetivo. El siguiente diseño puede esperar un día.



