
Salud
Nutrición y Uñas
Lo que comes no pinta la uña mañana, pero sí la que crecerá en las próximas semanas.
Por Isabella Ríos
La uña es queratina, una proteína. Por eso una comida ocasional no cambia su aspecto al día siguiente, y tampoco un suplemento tomado una sola vez. Lo que se ve hoy en el borde libre se formó semanas atrás. Mirar la alimentación tiene sentido como hábito, no como arreglo de último momento antes de un evento.

La biotina se menciona mucho porque participa en la formación de esa queratina. Está en el huevo, las almendras, las nueces y varias legumbres. No hace falta una dieta extraña: incluir esos alimentos con regularidad ya orienta la comida hacia lo que la uña utiliza. Si alguien considera un suplemento, lo razonable es comentarlo con un profesional de la salud, no copiar una dosis de internet.
La proteína completa importa tanto como cualquier vitamina aislada. Huevo, pescado, lácteos, legumbres bien combinadas o carnes magras aportan los aminoácidos con los que se arma la lámina. Una comida muy pobre en proteína, mantenida durante semanas, se nota después en uñas que se abren o crecen débiles, aunque el esmalte de encima se vea perfecto.
El hierro y el zinc también aparecen cuando la uña se marca o se quiebra con facilidad, pero eso no autoriza a suplementar por cuenta propia. Esas carencias se confirman con orientación médica. Mientras tanto, comer con variedad, beber agua a lo largo del día y no sustituir comidas por café sostiene mejor la uña que cualquier promesa de cápsula.
El plato y el salón se complementan. Una buena nutrición no repara una retirada mal hecha, y un esmalte perfecto no compensa semanas de comer de prisa. La uña que ves dentro de un mes será, en parte, la suma de esas dos cosas. Empezar ahora es la única forma de que el cambio alcance a tiempo.



