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Manicura para Novias
Elegir el diseño de la boda con tiempo, y probarlo antes del día.
Por Nail Style
La manicura de una novia se ve en las fotos de cerca y también cuando sostiene el ramo. Por eso conviene decidirla con el mismo criterio que el vestido: que acompañe, que no compita y que aguante varias horas de saludo, abrazo y brindis. La elegancia, en este caso, es sobre todo resistencia y proporción.

El baby boomer, ese degradado suave entre rosa y blanco, sigue siendo de los más pedidos porque se lee natural en cualquier luz. El francés clásico también funciona si la línea es fina y el blanco no es demasiado frío. Ambos dejan ver la mano sin convertirla en el centro de la imagen.
Si quieres un detalle, que sea pequeño. Una perla en el anular, un brillo muy fino en la punta o una línea de oro discreta alcanzan. Repetir el mismo adorno en las diez uñas suele verse más pesado en fotografía que en el mostrador del salón. Prueba el diseño al menos dos semanas antes y míralo con la tela del vestido cerca.
La prueba también sirve para el largo. Una uña muy larga estorba con los botones, las alianzas y el ramo. Un largo medio, con el borde suave, se ve cuidado y permite abrazar sin miedo a engancharse. Si sueles usar las manos para trabajar, no cambies de largo justo el día anterior.
Agenda la cita uno o dos días antes, no la misma mañana. Así hay margen si una uña necesita un retoque y la cutícula no queda irritada para las fotos. Lleva una referencia clara, pregunta por el tiempo de secado y evita estrenar un producto desconocido ese día. La calma de la prueba es lo que se nota en la ceremonia.



